Jane animation by supervising animator Ken Duncan
“Ese dolor que sientes luego de hacer ejercicio. Esa satisfacción de no haberte comido todas esas calorías. Esa sensación de que tu cuerpo está diferente. No se compara con nada.”
— Moai
“Ese dolor que sientes luego de hacer ejercicio. Esa satisfacción de no haberte comido todas esas calorías. Esa sensación de que tu cuerpo está diferente. No se compara con nada.”
— Moai
Encajábamos tan bien, te juro que parecíamos dos piezas hechas perfectamente a la medida.
Me besó sin pedir permiso y a mí me pareció la gloria. Le devolví el beso con hambre atrasada.
— Mario Benedetti
A mi lo que me hubiera gustado es que Maca me hubiera pedido casarme, así a lo loco, desde lo alto de la galería. Pues al principio me habría partido el culo, seguro, pero… pero luego le habría dicho que si, que claro que sí. Me habría puesto a llorar como una niña y nos habríamos casado aquí mismo, en la capilla, las dos vestidas de blanco, guapísimas y luego habríamos hecho un fiestón que te cagas… Y habríamos sido muy felices, aunque fuese aquí dentro, y fuera… fuera ya te cagas. Nos habríamos alquilado un apartamento cerca de un parque y con algún super cerca donde yo podría currar de cajera y nos habríamos pillado un perro, un perro gigante que lo llenaría todo de babas y de pelo.
Te perdí no hace mucho y aún tengo presente el día de tu partido, viajamos toda la noche para llegar hasta ti sin poder creerlo pensando que todo eraun sueño, pero no lo fue.Al llegar y verte ahí tan inmóvil, tan fría, tan callada no era capaz de asimilarlo aún me cuesta se que ya no estás pero solo por momentos lo olvido y es un poco más fácil respirar, se que la vida no es justa pero aún teníamos momentos por vivir, muchos yo aún te necesitaba y aún lo hago, no puede despedirme y eso es lo que más me duele me desgarra el Alma me hubiera gustado darte un último beso, un último abrazo, olerte una vez mas y no dejarte… te amo y te mando un beso hasta el cielo.
Conocí la soledad una noche de noviembre, cuando lloré encorvada en el suelo de mi habitación, bajo el peso de todo aquello que nunca nadie se interesó por saber.